TIERRA DEL FUEGO

Iglesia-iglú: Así dan Misa en la Antártida

La Capilla, que se halla en inmediaciones a la Base Antártica, Belgrano II, la cual es administrada por el Ejército Argentino, como todos los veranos, es asistida y reabastecida por personal de la Armada Argentina.

Iglesia-iglú: Así dan Misa en la Antártida

La Capilla, que se halla en inmediaciones a la Base AntárticaBelgrano II, la cual es administrada por el Ejército Argentino, como todos los veranos, es asistida y reabastecida por personal de la Armada Argentina. Para arribar aquel sector del continente blanco, el personal de la Armada a bordo del rompehielos ARA Alte. Irizar, debió abrirse paso entre el crujiente hielo del Mar de Weddell, conformando a su paso un canal en el campo congelado y así aproximarse a la base hasta llegar a los escasos 27 kilómetros de distancia de la base.

A bordo del Irizar se encuentra nuestro Capellán de la Armada Argentina, el Padre, Daniel Caballero Karanik, quien acompaña a la dotación de efectivos y realiza asistencia espiritual, luego de anclar el buque, el operativo se activo de forma inmediata. Mientras tanto, nuestro Capellán, debió permanecer a bordo de la nave un par de de días, hasta contar con la autorización de desembarque y por fin poder avanzar en su misión, así lo contaba el Padre Pablo Daniel“una vez en la base, mi primera tarea fue oficiar una invocación religiosa para la dotación entrante y la bendición del lugar”.

Pero aquella Base, tiene una historia que une a nuestra Santa Iglesia desde hace 63 años, cuando el Padre Emilio Rezzonico, se convertía en el primero de los Sacerdotes en celebrar Misa en aquella región austral. Una historia sumamente preciada, al respecto nos contaba el Padre Pablo“era la veranada de 1956, fue el 10 el enero de aquel año, cuando el Padre Rezzonico oficiaba la Santa Misa en las inmediaciones de la Base Belgrano I (antecesora de la Base Belgrano II y que hoy se encuentra cubierta por el hielo), la Eucaristía fue desarrollada a la intemperie, sobre el hielo y la nieve, con 12 grados bajo cero”.

Quiso Dios Padre que, en este año 2019, el Padre Caballero Karanik, estuviera el 10 de enero allí, en ese tan especial aniversario, así lo describía, “pude celebrar la Misa de Acción de Gracias, por aquella primera Eucaristía, pero no fue en el exterior como lo hizo el Padre Emilio, esta vez fue en la Capilla “Nuestra Señora de las Nieves Antárticas” en la gruta de Hielo”. Estar allí, en el corazón del hielo provoca una fruición del corazón, el Padre Pablo lo expresa así, “bajo la superficie glacial de la Base, en uno de los túneles construidos por nuestro personal, en una especie de unión entre los pioneros expedicionarios blancos y la nueva Base, allí se construyó la Capilla.

El verano es un día constante en la Antártida, el sol jamás nos abandona, en aquel lugar, al ingresar los rayos solares estivales, destellan entre los cristales de hielo y nieve, provocando un efecto lumínico como ninguno. Dios nos regala una maravilla a los ojos, dotando a la Capilla de una iluminación celestial, con una policromía en tonalidades azules, la luz se convierte el ambiente en nube, aire, cielo, provocándonos una perfecta magnificación de unión, devoción y fe”.

La presencia de nuestro Capellán en la Capilla de Hielo también marcó un hito histórico, después de más de 10 años se renovó el Santísimo“aquí deje hostias consagradas en el Sagrario más austral del mundo, fue una experiencia inolvidable, fruto de la providencia. Es indiscutible que ser protagonista de esta tarea, es admirar toda la belleza de la creación, que nos es dada por el Creador como Puente hacia la Eternidad y ella nos propone una meditación amorosa”.

Es importante señalar, que la experiencia de nuestro Capellán Caballero Karanik en nuestra Antártida, es algo que nos sumerge en una emoción constante, que refleja lo valioso de la misión que cumplen no solo nuestros efectivos de las Fuerzas Armadas sino también nuestro Clero Castrense. El Padre Pablo decía, “si bien hice mención a los nombres de los primeros Sacerdotes en arribar al continente blanco, a estas tierras polares, es de resaltar que el trabajo pastoral ha sido ininterrumpido por mis hermanos Sacerdotes, donde uno ve los frutos de tantos esfuerzos”.

Mientras el viento austral llega desde el polo sur mismo, el cielo tapado de nubes blancas, se pierde en el horizonte con el blanco de la nieve, borrando toda lógica terrena, donde como flotando se ve a lo lejos anclado el rompehielos ARA Alte. Irizar, la misión no se detiene. Allí, el Padre Pablo Daniel Caballero Karanik nos confiesa, “la experiencia Antártica se vive fuertemente en este lugar de silencio, sigue siendo lugar de misión para las distintas dotaciones de argentinos que transitan las nieves, los hielos”.

El silencio se apoderó por apenas segundos eternos, es que en aquella porción de la Antártida se destilaba ese orgullo a Patria, el que emana a cada paso en el trabajo de nuestros hombres fieles de las Fuerzas Armadas, el viento austral abatía todo a su paso, el Pabellón nacional marcaba nuestra soberanía. Hasta que como un trueno agudo, el tifón del ARA Alte. Irizar llamaba al embarque, quedaba poco tiempo, pero el trabajo era mucho más, otras Bases esperan, allí nuestro Capellán emprendió la vuelta al buque, rezando, encomendándose a nuestra Santa Patrona, Ntra. Sra. de Luján, para que con su manto nos cubra y abrigue en la fe, para que nos guíe a Dios para que él nos ilumine y cuide en esta noble misión.-

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