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"Veo muy inseguro que los chicos puedan salir buceando"

Lo dice Enrique Lipps, experto argentino en cuevas subterráneas. Asegura que los 12 chicos y el entrenador atrapados en la cueva tendrían que enfrentar condiciones extremas.

"Veo muy inseguro que los chicos puedan salir buceando"

La espeleología es la ciencia que estudia la formación de las cavernas subterráneas naturales, su flora y su fauna. Nada tiene que ver con las visitas guiadas que se ofrecen en Trip Advisor en el Sudeste asiático,  como en la cueva Tham Luang Nang, la cuarta más larga de Tailandia. Pero por haber entrado ahí en la peor época de las lluvias monzónicas, para salir los doce chicos y el entrenador de fútbol atrapados tendrán que hacer unas seis horas de buceo, en condiciones extremas, que hasta el espeleólogo más experimentado de Argentina jamás enfrentó. 

"Hay pasadizos de menos de un metro de altura que no permiten que tengas el tanque en la espalda. Ahí te tenés que sacar el chaleco y llevarlo por delante. Gracias a Dios, jamás tuve que vivir un pasadizo así. Veo muy inseguro que los chicos puedan salir buceando", arranca Enrique Lipps (68), presidente de la Sociedad Argentina de Espeleología.

Habla con Clarín del primer riesgo en los 4 kilómetros que separan ese sector seco -donde están desde hace 14 días- hasta la boca de la cueva. 

En horas críticas, con el nivel de oxígeno un 15% más bajo, cuando en un 21% todos podían respirar normalmente, y con 100 perforaciones en la roca que no dan esperanzas, salir bajo el agua, por donde se entró, es la principal estrategia de un rescate que las autoridades de Chiang Rai ya aclararon que "no será inminente".

 "Para ser buzo de cavernas necesitás un año, además de los meses de entrenamiento posteriores. Este rescate ya se cobró la vida de un profesional, que se pudo haber perdido. Nadar en esa oscuridad es como hacerlo en un vaso de leche, no te ves la palma de la mano. Quizás por eso no le sirvió la medida de seguridad de que cuando consumís un tercio del tanque tenés que volver, si no tenés uno extra. O perdió el cabo de vida que anclás en una piedra y te permite identificar cuál es el camino de vuelta. Además de que el chico, aunque vaya acompañado, puede entrar en pánico. Y ahí se muere el chico y el buzo", cuenta, tras la muerte de Samarn Kunan (38). 

Desde 1972 Lipps recorre cavernas de toda América y Europa con el grupo Karst (significa "paisaje con roca caliza" y justamente la de la cueva de Tailandia es "karst tropical"). El tiempo máximo que pasó dentro de una cueva fue de 3 días. Los 12 chicos y el entrenador estuvieron aislados 10, antes de ser encontrados por dos buzos británicos.

"Depende todo de la psiquis. Cuando entrás a una caverna, cambiás tu medio, oscuridad total, humedad del 100%, el clima ahí es caluroso pero por la falta de energía podían caer en la hipotermia. Además, ya en una exploración normal, si no tenés reloj, te desorientas. No me imagino estos chicos. Podés tener una confusión de entre 24 y 36 horas, no más. Y el ritmo ciclo circadiano sólo se afecta después de 60 días aislados, sin contacto con el exterior, sin alguien que te informe cuándo es de día o de noche. Ellos tienen comunicación. Es muy bueno", asegura.

La regla número 1 del buceo, dice, es no entrar en pánico. "Una vez que me perdí, se me cayó el cabo de vida (tiene un ajuste de seguridad para la mano), me tranquilicé, empecé a respirar despacio y me agarré de una roca. Hasta que descendí más y lo encontré. Si te desesperás, respirás rápido y vaciás el tanque", advierte.

Pese a las clases aceleradas de buceo y los equipos profesionales, un dato alarmante es que algunos de los 12 chicos atrapados, de entre 11 y 16 años, ni siquiera saben nadar. 

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